Los centros docentes forman, por su finalidad y característica, parte de los grupos de edificios intensivos en el consumo de energía. Esto supone un área de gran potencial de ahorro económico y energético en su funcionamiento. La optimización energética de las instalaciones de los edificios docentes ha de basarse en la eficiencia energética, el respeto medioambiental y la sostenibilidad, incluyendo acciones de información y formación tanto del personal docente como de los alumnos y el resto de usuarios. Las auditorías energéticas en centros docentes mejorarán, basadas en estos preceptos, los límites de confort existentes, consiguiendo un ahorro en términos energéticos y económicos. Lás áreas de mayor consumo energético en centros escolares se centran en la calefacción e iluminación.
En el área de calefacción hay muchos factores que contribuyen al alto consumo como es el estado de la envolvente (fachadas y cubiertas) y el tipo de sistemas de generación y distribución junto con el tipo de combustible utilizado. En la iluminación, son básicos el tipo de luminaria y la tecnología utilizada en las lámparas. La experiencia ha demostrado que se pueden reducir los consumos en un alto porcentaje aplicando las medidas de mejora adecuadas:
- Introducción de sistemas de aislamiento por el exterior (SATE) en fachadas y cubiertas.
- Sustitución de ventanas por otras con mayor aislamiento (PVC, de aluminio con Rotura de Puente Térmico) y con vidrios adecuados (bajo emisivos, con factor solar adecuado).
- Sustitución de sistemas antiguos por calderas de condensación o de biomasa.
- Instalación de sistemas de control de temperatura: válvulas con cabezales termostáticos, control centralizado vía internet, etc.).

